"El Misterio del Robót de Sorbón"

*ATENCIÓN*

ESTA HISTORIA FUE ESCRITA POR MÍ A LA EDAD DE OCHO Y NUEVE AÑOS. ESTA ESTRICTAMENTE PROHIBIDA SU REPRODUCCIÓN

 

 

 

 

 

Reseña literaria:

En la casa de Laura sucedían cosas muy extrañas. Pero ella decidió investigar un tema en particular... ¿Por qué a su álbum de figuritas se le agregaban paginas mágicamente?
Un día en el colegio, se descubre a Pompín, un ser oriundo de Sorbón, otro planeta más allá de este sistema solar. Pompín y Laura enseguida se hacen amigos, y viajan juntos a Sorbón, donde les esperará una gran aventura.

El Misterio del Robot de Sorbon

Últimamente, me están sucediendo cosas muy extrañas. Hasta hice una lista:

La planta se marchita y se desmarchita
La canilla que se abre y se cierra sola
El césped que corto, y,a los segundos, crece nuevamente

                                                                         Laura


Como vieron, mi nombre es Laura. Lo que pasa es que en mi casa a todos los papeles, notas, dibujos, etc. hay que ponerle el nombre del familiar al que pertenezcan porque, de lo contrario, mamá quien sabe de donde piensa que lo sacaron y lo tira a la basura

Bueno, empecemos con la historia. Yo les mostré la lista de cosas raras que me suceden para que se hagan una idea de los misterios que hay en mi casa. Y, ahora que se las mostré, ya puedo empezar.

Resulta que entre todos los misterios que hay en casa, el que sucede con mi álbum de figuritas me parece el más interesante para investigar. Este misterio no esta en la lista porque me gustaría mantenerlo en secreto y si alguien la encuentra y la lee, sonamos.

El misterio que investigaré es éste: mi álbum de figuritas tenía 10 páginas, hasta que un día note que tenía 11, luego 12 y ya va por las 24. ¡Así no termino nunca!

Un Lunes 24 fui a la escuela toda bajoneada por el aburrimiento que sabía iba a tener por dos razones: 1- Vengo de un fin de semana 2- Tengo las 2 peores materias: gimnasia y computación.



Comenzamos con matemática y me equivoqué en 3 cuentas y eso que no podía borrar y colocar el resultado correcto porque no auto corregimos, la maestra corrigió individualmente. Empecé a sentir que era uno de los peores días.



¡Ruiiiing! “por suerte ya es recreo, voy a pegar las figuritas que cambié”, pensé cuando llegue abajo (con abajo me refiero al patio porque mi aula queda en el piso de arriba), me senté en el suelo y apoyé en el piso mi álbum. Luego lo abrí en la última página para tachar los números de figuritas que ya tengo. De repente, vi aparecer una nueva página. Me pegué un buen susto cuando lo vi.

Entonces, quise tocar la nueva página, por curiosidad. No pude. No se como explicarlo, pero sentí como si un .. algo..¡ como algo si algo invisible estuviera ahí! Y tenía razón. Tomé la cosa invisible y después de un minuto algo tomó forma, o mejor dicho alguien.




-Qui - qui ¿quién sos? Dije. El corazón me  latía tan rápido que casi no tenía fuerzas.
-Mi nombre es Pompím y vengo de un planeta fuera del sistema solar, con otro Sol, pero no se llama Sol, el mío, sino que se llama Trel, dijo la criatura.
-Y… ¿Por qué estas en la Tierra?
-Porque en mi planeta estamos investigando si  en la Tierra hay vida 
-¡Y lo logré; hay vida!
-¡Qué lograste?
-Logré descubrir que hay vida

Con ese diálogo me quedé pensativa, hasta que se me ocurrió decir:

-¿Fuiste vos el que le agregó páginas a mi álbum? – Le pregunte señalando al álbum.
-Sí, lo hice para llamar la atención ¿ o acaso no viste otros misterios?. Me gustaría quedarme a vivir en este plantea, pero con alguna familia. ¿ Puedo quedarme con vos?
-¡Sí! ¡Seria genial! ¡Pero que no se entere mi familia!
-Bueno, me quedo con vos y sin decir nada. También necesito que me ayudes para enviar una carta a mi planeta contando que aquí hay vida y que me quedo a vivir en la Tierra.

Este día, se me paso muy rápido. Cuando llegue a casa, Pompím y yo escribimos la carta para el planeta de Pompim. Decía así:

Querido Sombor, en la Tierra hay vida. Hay plantas, flores y una de mis favoritas es una llamada Girasol. Tienen todo eso, pero sobre todo, hay personas.

Otra cosa que te quería comentar, es que me quedo a vivir en este hermoso planeta.

Pompím

¿Qué les pareció? Tardamos unas horas en escribirla porque Pompim a cada rato me preguntaba como se llamaba esta planta, como se llama este ser vivo, bla bla bla.

Estoy entusiasmada porque mañana voy al Museo Saavedra, pasado mañana a un campo que tiene mi colegio y en tres días a una granja.

Esa noche cenamos sopa con puchero. Pompím comió de mi plato. Para que no lo vean, se hizo invisible como lo hizo cuando agregó páginas al álbum.

Llegó el día de ir al museo. En el camino al colegio, Pompím (porque lo llevé) me mostró trucos y entonces me divertí en el viaje.

Al llegar, nos dijeron que no se podía comer en el parque ni en el Museo Saavedra. Pero Pompím hizo invisible mi comida y entonces comí. La obra era tan aburrida, que Pompím hizo trucos para divertirme. Con los trucos de Pompím , ¡sí que me divertí!

Al otro día, fuimos al campo y jugamos a la mancha. ¡ En el juego de la mancha, Pompím me hacía volar apenitas par ir mas rápido. También jugamos a las escondidas y gané gracias al detector de personas de Pompím.

Al otro día, fuimos a la granja ¡Fue la más divertida de las excursiones! Primero, hicimos una competencia de la mejor galletita. Gané el primer lugar gracias a las recetas que tienen en el planeta de Pompím. Después tuvimos que ordeñar una vaca y preparar la leche de la mejor manera. En este concurso, también gané el primer lugar gracias a una receta de Pompím.

Al llegar a casa, Pompím me preguntó si quería ir a su planeta.

-¡Sí! ¡Claro que quiero! Pero… ¿Cómo? – Le contesté
- Ésta es mi nave – Dijo mostrándome una nave que tenía el tamaño de un juguete.
- Em… ¿Crees que entramos en tu nave? – le pregunte creyendo que se había vuelto loco.
- No, no me volví loco – Dijo Pompím como si me hubiera leído los pensamientos. – Vamos al patio.

Cuando llegamos al patio, él hizo crecer la nave

Durante el viaje, me entretuve mirando el paisaje ¡ era tan hermoso!
Pompím me dijo que si pasaba algo, él tocaría la alarma de su nave y yo tendría que correr hacia la habitación que se maneja. Tan tranquila estaba yo hasta que… ¡ ninu, ninu, ninu! – sonó la alarma. Corrí lo mas rápido que pude hasta la “manejaría” (así le dice Pompím al lugar donde se maneja). Cuando llegue a la “manejaría” Pompím me dijo: -No te preocupes Laurita, no es tan urgente – dijo Pompím – Pero si no lo resolvemos pronto, ahí se hace urgente. Lo que sucede es lo siguiente: En el observatorio de mi planeta hay cámaras. Logré enterarme que te vieron gracias a mi detector de peligros. – Terminó. – ¡ Pero vos tenes de todo! ¡Qué inteligentes deben ser en tu planeta! Y… decime ¿qué problema hay en que me hayan visto? – pregunté
-Lo que pasa, querida Laura, es que para entrar a mi planeta necesitas llevar el documento y el permiso de un sorbero (los sorberos somos los que vivimos en Sorbón, mi planeta).
-¿ y entonces cómo pensas que voy a ir a tu planeta?
- Primero te voy a hacer de mi tamaño - me dijo. Entonces agarró una burbuja de mi tamaño y la achicó. Mientras la burbuja se achicaba ¡ también me achicaba yo! Después dijo: - ahora te voy a poner la forma que tiene un sorbero. Y lo hizo. Quede como si fuera una sorbera. También me puso un cinturón con todas las maquinas raras que Pompim tiene

-¿Sabes una cosa?- pregunto Pompim
-No ¿Qué?- le conteste
- Que mi planeta el nombre Laura no existe. Vos decís que te llamas Popina. – ahora, si querés, anda a dormir. Yo tengo cosas que hacer. – Dijo rápidamente Pompim
Me fui a dormir. La habitación era un lujo. Me agarraron ganas de leer y fui a preguntarle a Pompim si tenia libros. Cuando llegue Pompim estaba haciendo una escultura de mi (de mi como persona). Entonces le pregunte por qué lo hacia:
- ¿y esas estatua para que? 
- Es porque te vieron como persona. Si preguntan por la persona que viajaba conmigo, digo que era esta escultura, para mostrarle a los habitantes de Sorbon como son las personas – Contestó.



-Decí “hola”- Dijo  Pompím
- Hola – dije mirando a Pompim como si le estuviera diciendo “¿ para que quieres que lo haga?”
Pompim, como si hubiese leído mis pensamientos, igual que la vez anterior, le contesto a mis pensamientos: 
-quiero que lo hagas para que la escultura hable. Si te escucharon hablar, la voz del muñeco nos va a salvar
-decime…¿ vos me lees los pensamientos? – pregunté enojada.
- tengo una maquina para leer los pensamientos- contestó algo asustado.
-¿ y esa máquina te sirve para algo, o solo para leérmelos a mi? Dije sonriendo.
-Siendo honesto, para leértelos a vos; sin ser honesto, para otras cosas también me sirve- dijo Pompim intentando no decir la verdad.
- Y eso,¿Qué significa?- Pregunté.
-  Significa que me sirve para leértelos a vos, a nadie mas- confeso.
- Entonces… no nada – Me arrepentí.
Intente no pensar en lo que iba a hacer a continuación, porque, si lee mis pensamientos soné.
Agarré una herramienta 


Agarré una herramienta de esas que están en el cinturón que me dio Pompim, de esas que antes llamé ";máquinas raras".La que agarré tenía una etiqueta que decía "MAQUINA DE DESAPARICION". Hice un click en un botón que decía "DESAPARECER" y la máquina de leer pensamientos desapareció.

-¡¿Por qué hiciste eso?! Preguntó Pompim enojadísimo.
-¿¡Para que te servía eso?!- pregunté yo.

Pompin no contestó y puso cara de "tenés razón";.

Me olvidé de preguntarle si tenía un libro y me fui a dormir.

Cuando me desperté (mejor dicho cuando Pompim me despertó) estábamos en el observatorio de Sorbón. ¡Era realmente enorme!.Hasta tenía lugar para que aterricen naves. Bajamos de la nave y un señor sorbero me preguntó mi nombre.

-Hola nena--¿Cómo te llamás?
-Me llamo Lau...perdón, Popina- dije yo.
-Popina, que lindo nombre- , me dijo el sorbero con una sonrisa.
-¿De visita al observador?-, pregunto el sorbero
-Si, soy una amiga de Pompin y me gustaría conocer el observador-, dije yo.
-¿Le gustaría observar el espacio por el telescopio?-, pregunto el sorbero.
-Si, bueno.-
-Seguime.-, dijo el sorbero

Lo seguí. En el pasillo estaba lleno de  criaturas de distintos planetas. Los observé con  muchísima atención. Algunas, por ejemplo, tenían muchos ojos y muchos colores, otras muchas piernas y brazos, otras guardas en la piel, etc. 

Al final del pasillo, había una habitación amplia con un telescopio gordo y una silla para sentarse a observar.

-Siéntese señorita-, dijo el sorbero.

Yo estaba comprendiendo que el señor sorbero era el encargado del observador. 

Me senté en la silla que se encontraba junto al telescopio, luego miré. El encargado me enseñaba distintos planetas. ¡Ese tema me aburría tanto!...Lo peor era que tenía que fingir que el cosmos me interesaba.

Después mi mostró un video aburridísimo sobre en cosmos en 3D. En Sorbon la única forma de ver televisión que existe es en 3D ¡y sin anteojos!

Hacer todo esto (mirar por el telescopio y ver el video), a mi me pareció que tardó tres horas, pero según el sorbero solo fue una. ¡Que grande habrá sido mi aburrimiento!

Después de esto me despedí del sorbero y me fui con Pompim, asignas por ver a Sorbon. Cuando salí vi a Sorbon y me pareció estar en un sueño. Aunque estaba despierta, de eso estaba segura.

Sorbon tenía plantas hermosas y a su vez raras. 

Estaba en eso, contemplado a Sorbon, cuando de repente una alarma en mi cinturón comenzó a sonar.

-Es la alarma de la emergencia.-, dijo Pompim

Al rato un montón de sorberos me estaban mirando

Pompim paró la alarma y la gente, perdón, los sorberos dejaron de mirarme. Pompim me llevó detrás de una planta enorme.

-Tu alarma sonaba porque no podés respirar. El aire de este planeta es distinto que el de tu planeta. Ahora quiero que recuerdes que si esa alarma suena significa que tenés una emergencia-, dijo Pompim.
-Y entonces,¿por que no hiciste que pueda respirar tu aire?- pregunté
-Porque me olvidé, perdón. Tenés dos horas para encontrar el antídoto.-, contestó Pompim con cara de "quédate tranquila". 
-Bueno, hace que yo pueda respirar tu aire de una buena vez.- Dije con cara de no estar satisfecha.
-No puedo.- Dijo Pompim.-Una vez en este planeta ya no puedo. Pro no te preocupes, he fabricado una planta como antídoto. Y invento cosas inútiles solo por la pasión que siento al inventar ¿Sabes?- Dijo él
-Bueno, pero esta vez el invento fue útil.- Dije yo con una sonrisa.
-Toda mi familia comentó lo mismo sobre mi planta: ¿Y eso para que lo querés?. ¡Para nada! ¿O te pensás que va a venir un extra sorbero? Contestó Pompim.

Fuimos hacia la casa de Pompim por unas cápsulas pequeñas en la  que uno escribe a donde quiere ir, y la cápsula te lleva volando. Estuvimos callados todo el viaje. Es decir, no tuvimos tiempo para hablar porque el viaje fue de dos minutos.

El jardín de la casa de Pompim estaba rodeado de plantas exóticas y a su vez bonitas. Pompim arrancó la planta antídoto, una planta de pétalos de distintos colores y me dijo que me coma el pétalo amarillo porque este tenía la función que necesitábamos. Los demás tenían otras funciones. Y miré al pétalo con cara de desconfianza. ¿Y que pasaría si el invento falla?. ¿Y si era el pétalo equivocado?. Bueno, finalmente me lo comí a pesar de mis dudas. Respiré. Sentí el aire mucho más puro que antes de comerme el pétalo.

Estábamos los dos callados, observando a nuestro alrededor, hasta que Pompim exclamó asombradísimo:
-Que raro, un papel en el pasto. Mi casa es la casa más limpia del barrio. ¡Y mi familia, la familia más limpia de Sorbon!-
-Bueno Pompim, cálmate. Tal vez es un papel del vecino-Le dije intentando de tranquilizarlo.
-No creo.. este es el barrio más limpio de la ciudad.-
-Por ahí se cayó por error. Si es que son tan limpios…Dije
-¡Dejemos de discutir y tiremos el papel.! Gritó Pompim, cortando la conversación. 

Pompim recogió el papel. Era amarillentos como si fuera bastan te viejo. Fue cuando vio que era una carta.

-¡Es una carta.!- Exclamó al ver el papel.-Tal vez tenías razón que un vecino me la puso en el jardín-

Después de de esta palabras Pompim leyó la carta. Decía así: “10 de noviembre de 1790. Atención, por favor, los que vivan en esta casa este año. Es una emergencia. ¡Hay no se como contárselos .Que asunto ché.! Bueno, comienzo. Lo que pasa es que un compañero de colegio (uno a quien importa nadie ni nada, un envidioso) creó un robot para que esta casa desaparezca en el año 3000. No solo la casa sino también quien viva en ella desaparecerá. Solo desaparecerá quien haya nacido en esta mismos casa.
También les diré que el robot trabaja en una empresa de diarios llamada “Poplatos” sin dejar que nadie lo vea. No se que quiso decir Dulo (mi compañero que inventó el robot) con “sin dejar que nadie lo vea”.
Dulo dejó pistas para que alguien pueda encontrar el robot. Yo anoté en un papel untar de cualidades del robot. Con suerte, está en su casa. ¡Me olvidaba! Yo soy del año 1790, como ya vieron en la fecha. Chau y suerte
PD: Dos cosas: 1.- Con los que hallan nacido en esta casa, me refiero a los que cuando nacieron su familia estaba viviendo en esta casa. 2.- Usted se preguntará ¿Por qué querrá ese Dulo molestar tanto? La respuesta es: el me dijo que todos los que aquí viven son unos locos, que mejor desaparezcan pronto. Es obvio que hizo esto para el año 2011 porque si lo hacía antes lo descubrirían y a parte los sobreros viven como 5000 años.”

Los dos nos quedamos helados mirándonos. Hasta que Pompin se animó a decir:
-¡¡Yo nací en esta casa!. 
-Entonces..¡Hay que hacer algo.! Contesté.
-¿Y si esto era una broma?- 
-¿Estará aún el papel con algunas cualidades del robot en la casa?- Esas son algunas preguntas que me hice y que no pude contestar.
-La mejor manera de comenzar  es que te presente a mi familia y así podremos buscar el papel de cualidades sin ningún inconveniente.- Dijo Pompim con cara de preocupado.

Respiré hondo y le contesté que sí, que tenía razón.
-Si tenés razón.- Le dije. Tomé coraje y entré  a la casa con Pompim.

Nos recibió la madre de Pompim. 
-Hola Pompim. ¿donde estuviste?- Preguntó su madre.
-Estuve en el observatorio con Popina. Popina es ella.- Le contestó Pompim con una gran sonrisa en la cara.
- Ah…hola querida, pasa vamos a comer algo.- Saludó la mama de Pompim.
-Por supuesto, gracias señora.- Contesté feliz porque iba a conocer la comida de Sorbon.
-Señora.- Le dije a la madre de Pompim para hacerle una pregunta.
-Si, querida.- Contestó
-¿Cómo se llama Ud.? Pregunté-
-Soy Artificial.- Contestó. Soy Artificial.

Después de esto entramos los tres a la casa. Había muebles triangulares, pero seguro ni se imaginan como eran las alfombras. ¡Eran variables! Cambiaban  de forma y color, con tan solo decirlo. Esas alfombras estaban buenísimas, pero lo que más me gustó  fue la manera de pintar las paredes. ¡Solo tenían que decir en voz alta el color que querían y espera 5 segundos mirando hacia la pared!

-Que linda casa, Artificial.- Dije mirando encantada sus exóticas alfombras.
-¿En serio? Preguntó Artificial. –Gracias. Terminó   
                             
-Bueno querida, esta es la comida.- Dijo Artificial con una sonrisa. ¡Como se ve que le gustan las visitas.!

La cocina era amplia, con azulejos blancos y el suelo verde agua. A mi no me gustó. ¡Que gusto tiene estos sorberos! Pensé ¿todos serán así?

Lo que más me llamó la atención de la cocina fue la mesa. La mesa estaba a unos metros de distancia del suelo. Estaba ahí, volando. Seguramente ya habrán pensado que las sillas también estaban en el aire, pero no. Si pensaron eso estaban equivocados. Las sillas estaban en el piso.

Pompim, que mientas yo observaba la mesa estaba en su cuarto, llegó con un MP3. Luego se acercó a mi oído y, simulando que escuchaba música me habló susurrando:
-Si llego a toser préstame atención. Si toso significa que tengo  que decirte algo importante para que el resto de los sorberos no se enteren que venís de la tierra.-

Cuando Pompim terminó de decir esto, Artificial dijo:
-Tomen asiento por favor.-

Yo me senté ansiosa por saber como comen los sorberos. Al sentarme la silla comenzó a elevarse hasta llegar a la altura de la mesa. “A mi me gustaría comer así todos los días”, pensé. “Pero seguros los sorberos ya están acostumbrados.” Después de mi se sentó Pompim.

-Te gustaría comer algo en especial, querida.- Me preguntó Artificial.
-No, déme lo que tenga.- Dije yo deseando ya estar buscando la lista de cualidades del robot.

Después de estas palabras Pompim tosió.
-Pompim te sentís bien mi hijito?- Preguntó Artificial preocupada.
-Si mami, solo me atraganté.- Respondió Pompim como tratando de aliviarla. Después de estas palabras Pompim me susurró al oído.
-Nosotros, los sorberos, comemos con la nariz. Por favor, no pidas tenedor.

Al rato Artificial trajo un plato con cosas húmedas enrolladas como un arrolladito y violeta. También trajo un plato con tubitos de muchos colores rellenos con una pasta amarilla. Por último, la bebida, un líquido rosado. Ah, también nos dio platos a mí y a Pompim para que nos sirviéramos lo que quisiéramos.


Me serví un poquito de todo. Quería probar toda la cantidad de comida sorbera que pueda.
-¿De donde sos?- Me preguntó Artificial. Yo me quedé helada.
-Vive en Terrá de Turrú.- Me salvó Pompim
-Bah. vivía, ahora vendió la casa y todavía no compró una nueva.  Se va a quedar a vivir con nosotros hasta que encuentre una casa para mudarse.-
-Está bien. ¿Querés quedar en la habitación de invitados?- Preguntó Artificial.
-No señora, ya arreglé con Pompim de quedarme con él.-

¡Esa comida estaba riquísima! Le hubiera preguntado a Artificial donde la compró  por  las dudas de meterme en problemas  no le pregunte.

Cuando todos terminamos de comer ayudé a Artificial y a Pompim a levantar la mesa.
-Listo, gracias querida. Ahora si querés andá con Pompim.- Me dijo Artificial cuando terminé de lavar los platos.

A continuación caminamos por un pasillo, un largo pasillo. En el camino hacia la habitación de Pompim había una gran cantidad de los más extraños cuadros. Caminamos hasta llegar a una puerta que conducía hacia la habitación de Pompim.

La habitación de Pompim era amplia, con mesas y sillas, mesas voladoras, aparatos en las paredes para modificar el diseño  de la habitación, desodorantes  en los cuales podés elegir cuantos días querés que te duren, en fin, era muy diferente a nuestras habitaciones.


Apenas entramos sin que ninguno de los dos dijera nada, buscamos como locos la lista de cualidades del robot. Tan entusiasmados estábamos que no nos dimos cuenta que era obvio buscar por lugares que en la casa limpiaban todos los días. ¿un ejemplo? Debajo de la cama. Me apoyé en la pared y vi que el ladrillo estaba flojo. Cas me caigo.
-Hey, a ver, a ver.-  Exclamó Pompim sorpendido.

El fue, miró el ladrillo (porque el podía modificar las paredes, solo que el había elegido ladrillos) y lo quitó. Luego pudimos ver que había un papel doblado  en cuatro. El lo sacó, lo desdobló y leyó
LISTA DE CUALIDADES DEL ROBOT

-¡La encontré! ¡Es la lista de cualidades!-Dijo Pompim casi gritando.
-Shhh…nene. ¿O querés que se enteren?-Dije yo con una exagerada voz baja.
-Tampoco para tanto nena-Me respondió. y luego comenzó un largo minuto de silencio. El silencio duró hasta que yo me atreví a hablar .
-Bueno, hay que hacer algo, no estar así calladitos.-

Entonces Pompim. comenzó a leer en voz alta las cualidades del robot:
COMIDA PREFERIDA: QUESO
TIENE BIGOTES
ES PEQUEÑO.

Pompim se detuvo 

-Dale. ¿Qué esperas? Seguí.- Dije ansiosa por saber más sobre el robot. 
-Pero, se acabó.- respondió.
-Ja – dije - ¿A eso lo llaman una lista?- Terminé verdaderamente enojada. 

Sin duda nos esperaban aventuras, diversiones, peligros, misterios y anda a saber que más Habrá que estar preparado, y yo lo estaba.

-¡Ay Pompim!, estoy tan ansiosa por comenzar- Dije honestamente.
-Entonces…¿Qué esperas? Vamos.- Respondió Pompim
-Sabes que hay que hacer primero?
-No..¿que?.-Respondí.
-Localizar a Poplatos, es el diario más viejo y conocido de Sorbon.
-Okay.
-En mi casa no compran Poplatos así que debemos ir al chechupen a comprarlo.
-Todo bien, pero que significa chechupell?-
-Chechupen es la tienda de diarios de Sorbon. Por la noche está divinamente iluminada.- Dijo con tono de sabio el tan vanidoso.
-Pues entonces vamos,. Dije con algo de desgano pensando en mi familia. 

Nos fuimos entonces a la chechupell de Sorbon. 

Al llegar un hombre nos dijo:
-Him.-
-Him.- Respondió Pompim

Pompim me golpeó el cuerpo con el brazo y entonces comprendí.
-Him.- Dije. 
-Queremos el Poplatos de hoy.- Dijo Pompim
-Ajá, aquí está. $ 14.- por favor.- Dijo el vendedor, distraído con una revista.
-Pago con servicio Lim.- Respondió
- Ok. nombre y apellido por favor.-Dijo el vendedor.
-Pompim Talelún Fox.- Dijo Pompim orgulloso de su nombre . Pompim me explicó que el servicio Lim era que lo anotaban en una anotadora electrónica y te descontaban plata disimulando porque en  Sorbon la plata es virtual.
-Gracias.- Dijo Pompim
-No, gracias a vos.- Y el vendedor siguió con sus cosas.
-A ver, A ver…acá está la dirección de Poplatos, pero todavía no la necesitamos porque antes necesitamos cualidades porque si no vamos a buscar por cualquier parte y tenemos una sola oportunidad.- Dijo Pompim- ¡Como si yo no lo supiera!

Llegó el día siguiente. No me lavé los dientes, a diferencia de los demás días porque en Sorbon no lo hacen. Desayuné, eh ¿Cómo era que se llamaba… ah, si Yisim, desayuné Yisim, como decía Artificial. Estaba muy ansiosa, al igual que Pompim, en buscar por fin los acertijos para descifrar las cualidades del robot, por eso tomé  rápido el desayuno y salí con Pompim.

Las calles eran de un polvo multicolor, pero por ella no circulaban vehículos.

-Vamos, sentémonos en aquel bonsú, eh, perdón ustedes lo llaman árbol. Bueno, sentémonos a su sombra para pensar en donde podrían estar esos acertijos.-Dijo mi amigo.

Nos sentamos. Antes de que pudiera relajarme Popim ya estaba hablando.

-Si fueras vos ¿en donde lo esconderías? Mmmm... en un lugar  bastante secreto, ya que la idea no es que alguien lo encuentre.-

Pompim no pudo decir nada más porque yo me había caído para atrás. ¡Ja. El árbol se abrió!. Cuando me recuperé me levanté y encontré lo inesperado, allí, dentro del árbol falso se encontraba un acertijo, decía así: 

EL ROBOT, YA BIEN ES MUY CHICO
                  TE PONDRÁS DELANTE DE EL 
                 PERO, EL MUY PÍCARO 
                NO SE DEJARA VER.


-Mmmm. ¿Cómo puede ser?. Puede ser chico, pero ¿Qué no se deje ver?- Aproveché a decir antes de que Pompim pudiese abrir la boca.
-La verdad yo tampoco comprendo eso mucho.-
-No. dije- Pero si encontramos más acertijos tal vez lo sepamos.-

Los dos nos pusimos de acuerdo en que por ese día ya era suficiente, por eso volvimos a casa de Pompim.



Nos recibió Artificial, con una sonrisa que iluminaba su rostro. Nos hizo pasar así almorzábamos. Comimos algo que llamaban "Joskare". La verdad, estaba buenísimo.

El resto de la tarde jugué con Pompim al Mareko, un juego que consistía en tirar una bola al aire y con un aparato hacerla volar. El que primero dejaba caer la bola, perdía. Pompim se denominaba "El campeón del Mareko". ¡Vaya agrandado!

Cenamos arroz de Kem. El rrelleno que vendría a ser el kem, no me gustó . Por suerte lo que lo envolvía estaba bueno.

En la cama, Pompim le dio vueltas y vueltas al tema. Yo me harté de escucharlo, así que pase simplemente a oírlo. Esa noche soñé con el robot y todo ese tema.

El días siguiente no fue diferente al anterior pues también encontramos un a pista. 


Me levanté y quise pegarme una ducha, y le pregunté a Pompim como se hacía en Sorbon. El me dijo que presione el botón rojo de la ducha y que cuando quiera que agua deje de salir, el azul. Así lo hice



La ducha, es decir, por donde salía el agua poseía una forma diferente a las nuestras. Salí de la ducha y me vestí. Ese día no tenía muchas ganas de salir a buscar acertijos, pero Pompim me convenció.

Antes de buscar pistas, fuimos a un café (en Srobon llamdo "Dodo"). Los dos pedimos "Amis Slaqui" (yo porque me lo recomendó Pompim).
-Voy al baño, espérame acá.- Avisó mi amigo.

Observé el reloj que poseía mi cinturón. Hacía más de 15 minutos que Pompim se había ido al baño. Cuando llegó yo estaba jugando sola a "piedra, papel o tijera&". Pompim estaba de nuevo pero había vuelto con una sonrisa que iluminaba su rostro. Si señor, había encontrado un nuevo acertijo. Se le notaba con solo mirar, o al menos para quien lo conoce. Volvamos, sigamos con la historia.

-¡Encontré un acertijo! ¡Encontré un acertijo!- Exclamó Pompim, con su incomparable sonrisa en su rostro.
-Se te nota. Contame como fue.- Respondí sin mostrar interés.

Pompim me guiñó un ojo y con gusto me contestó
-Fui al baño ¿No? Y entonces se me cayó el cinturón y como lo s sorberos vuela tuve que bajar a buscarlo. Ocurrió entonces que presioné si querer un botón que se encontraba camuflado en un baldosa. Esta, la baldosa, se levantó dejando el acertijo a la visa. Aquí tengo el papel, mira.-

El acertijo decía así:
EL ROBOT NO SE DEJA VER
                  ESO LO DEBEN SABER
       PERO LOS EMPLEADOS ,
                LO TRATAN DE ENCARGADO.

Con eso quedé sorprendida. Esto ya era suficiente para mí. Era un tema demasiado difícil para mí. No quise defraudar a Pompim que esta re alegre; así que decidí seguir.

-Descansemos el resto del día. Por la noche intentemos descifrar el tema.-

Dicho y hecho volvimos a casa de Pompim. Artificial ponía la mesa sobre una plataforma, porque no olvide que ésta (la mesa) se encontraba en el aire.

-¿Quieren almorzar ya?- Preguntó la madre de Pompim.
-Sí.- Dijimos los dos al mismo tiempo.

Nos sentamos. Poco después la madre de Pompim dijo que se iba a casa de una amiga. Pompim no desaprovechó esa oportunidad, no señor.
-Aprovechemos, descifremos los acertijos.-

Parece que el "dicho y el hecho&" de antes no decían la verdad.

-Dale, vamos.-Asentí.
-A ver. Primero pensemos en cosas y animales. Algo que le gusta el queso, tiene bigotes y al parecer es chico.-
-¡Un ratón!. Después de todo es un robot, puede trabajar aunque tenga forma de ratón. ¿Tiene en Sorbon ratones?- Exclamé casi sin juntar aire.
-¡Que genia! Claro que tenemos ratones. Está descifrado.- Dijo Pompim casi gritando. ¿Y que esperamos? ¡Vamos!
-Que ansioso. Pero está bien, vayamos en cuanto terminemos de almorzar.-

Se notaba que Pompim comió a las apuradas, yo, en cambio, comía lento, me tomaba mi tiempo.



Cuando por fin terminé  Pompim pegó un suspiro de alivio y dijo
-Ya era hora. Vamos.-

Entonces fuimos. Pompim había dicho que en Poplatos se podía pagar para visitar la empresa. Eso pensábamos hacer, pero claro, no sería visita guiada Bueno, continuo.

Salimos de la casa y caminando, o mas bien volando, llegamos a Poplatos, una gran empresa (claro, llegamos guiados por el diario que habíamos comprado anteriormente)
Un vigilante nos recibió en la entrada, el mismo que nos cobró entrada y luego nos dejó pasar. Al entrar vimos una habitación amplia con aroma a vainilla. Pompim me susurró al oído esto:
-Pssstt, vamos a la puerta del baño de hombres, te hago invisible, pasamos los dos y te cuento mis planes.-

Así lo hicimos

En la puerta del baño Pompim, me hizo invisible y entramos al baño, que estaba vacío. 

-Este es mi plan. Pondré una rodaja de queso en el piso y cuando el ratón –robot – venga los aplastamos. Después le avisaremos a alguien que trabaje acá que encontramos y matamos a un ratón pero que al parecer era una máquina. Luego preguntamos para que servía y listo. ¿Que tal?-
-Estoy de acuerdo. No perdamos más tiempo que tu vida corre riesgo.- Exclamé

Colocamos en el suelo del bajo y trozo de queso. El robot llegó de inmediato. ¡Que buen sentido del olfato que le había hecho ese Dulo. Otra cosa que sucedió de inmediato fue la reacción de Pompim que lo aplastó apenas lo vió
-Si es una máquina. ¡Todo este asunto es cierto!. Ya sabré que hacer ahora. ¡No hay tiempo que perder!- Pompim si que estaba excitado.

Fuimos los dos juntos corriendo por el pasillo hasta encontrar un vigilante.

-Disculpe, pero hemos visto un ratón. Lo aplastamos y se partió porque al parecer era una máquina. ¿Puede usted explicarnos de que se trata?- Explicó Pompim.
-Oh, es, es decir era, un robot pequeño que ayudaba a los compañía con los diarios. Pero si servía solo para ahuyentar clientes, no hay problema. Ni siquiera lo inventamos, lo encontramos.- Respondió algo preocupado.

Mientras nos alejábamos dije:
-Parece que ya está, aunque reparen el robot el sistema que tenía preparado antes para hacer que desaparezcas ya no funcionará.-
-Si, ahora tenemos que volver a la Tierra.-
-¡La Tierra, mi familia! Deben estar buscándome.- Y mis ojos se entristecieron.
- No, has estado en Sorbon apenas unos días. En la Tierra eso equivale a aproximadamente 2 horas.- Me dijo Pompim de lo más tranquilo.

Al oir esto pegué un suspiro de alivio.

-Me voy a despedir de mi madre, decís que ya compraste casa  y nos vamos para el observatorio, en la sección de viajes.- Explicó mi amigo.

Dicho y hecho (esta vez de verdad).

Cuando llegamos a la casa de Pompim, Artificial nos estaba esperando en la puerta.
-Hola.-dije- Ya conseguí casa, pero muy lejos. Adios.-
-Y yo volveré a la Tierra. Hasta pronto.-

Y los dos le dimos un beso a Artificial en la mejilla.

En camino al observatorio ninguno de los dos dijo una palabra.

Al llegar entramos y caminamos por un largo pasillo que yo recordaba bien. Paramos en una puerta que conducía al patio. Una vez en el patio, Pompim sacó su nave del bolsillo, la agrandó y entramos. Pompim puso el piloto automático hacia la Tierra.

-Hora de que vuelvas a ser humana.- dijo Pompim y me convirtió en lo que era antes


Me sentía rara, pues me había acostumbrado a ser sorbera.

Esa noche (que pasé en la nave de Pompim, claro) dormí muy bien.

Cuando Pompim me despertó en la Tierra habían pasado solo dos horas desde que yo me había ido (o sea que eran las 9 de la noche). Bajé de la nave y me dirigí a la cocina. Mamá estaba cocinando.

-Hola mamá.-. dije
-Hola hija, ¿Por que me saludas?- preguntó
-Es que he tenido una aventura extraordinaria.- dije

Más tarde le conté todo, pero no sin antes pedirle permiso a Pompim.

EPILOGO

Mamá me dejó quedarme con Pompim, pero sería un secreto que solo debía saber mamá, papá, Pompim y yo. 

Con él viví grandes aventuras.

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